Knowledge Continuity

Cuando una persona se convierte en un riesgo .

En muchas empresas, áreas enteras dependen de personas clave concretas. Si una falta, se detiene más que un solo puesto. Hacemos planificable la sucesión antes de que una salida se convierta en una emergencia.

El riesgo de concentración en la mente de las personas

Los puestos clave rara vez son reemplazables como un puesto cualquiera. De ellos dependen relaciones consolidadas, un profundo conocimiento técnico y un olfato para los procesos que no está documentado en ningún sitio. Cuando una persona así abandona la empresa, de forma planificada o imprevista, surge una brecha que no se cierra de la noche a la mañana.

Por eso la planificación de la sucesión no empieza con la oferta de empleo, sino con la pregunta: ¿qué funciones son tan críticas que su pérdida pone en peligro la actividad?

Plantear la sucesión pronto y de forma estructurada

  • Identificar las funciones críticas, en las que existe un verdadero riesgo de concentración.
  • Asegurar el conocimiento, antes de que la persona se vaya, no en la entrevista de despedida.
  • Planificar fases de solapamiento, en las que los sucesores se forman con antelación.
  • Diseñar las transiciones, para que tareas, proyectos y relaciones se traspasen de forma gradual, sin cuellos de botella operativos.

Sucesión y protección del conocimiento van unidas

Una sucesión cubierta sirve de poco si el conocimiento de quien la precedió no se transmite con ella. Por eso vinculamos la planificación de la sucesión a una protección del conocimiento estructurada. El tema se vuelve especialmente urgente por el cambio demográfico; más sobre ello en nuestra página sobre la Transferencia de conocimiento ante la jubilación.

Preguntas frecuentes

¿A partir de qué tamaño de empresa merece la pena planificar la sucesión?
Con independencia del tamaño. Precisamente a las empresas pequeñas la pérdida de una persona clave les golpea a menudo con más dureza, porque menos personas comparten el conocimiento. Lo decisivo es el riesgo, no el número de empleados.
¿Cuándo deberíamos empezar con la planificación?
Lo antes posible. Lo ideal son fases de solapamiento en las que la persona saliente traspasa su conocimiento de forma gradual. Quien empieza solo en la despedida ya ha perdido la palanca más importante.
¿Se trata solo de puestos directivos?
No. Es crítica toda función cuya pérdida pone en peligro la actividad, a menudo también profesionales muy especializados sin responsabilidad directiva.

¿De qué personas depende demasiado en su empresa?

Identifiquemos las funciones críticas y hagamos planificable la sucesión. Empiece con una primera conversación gratuita.

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