En muchas empresas, áreas enteras dependen de personas clave concretas. Si una falta, se detiene más que un solo puesto. Hacemos planificable la sucesión antes de que una salida se convierta en una emergencia.
Los puestos clave rara vez son reemplazables como un puesto cualquiera. De ellos dependen relaciones consolidadas, un profundo conocimiento técnico y un olfato para los procesos que no está documentado en ningún sitio. Cuando una persona así abandona la empresa, de forma planificada o imprevista, surge una brecha que no se cierra de la noche a la mañana.
Por eso la planificación de la sucesión no empieza con la oferta de empleo, sino con la pregunta: ¿qué funciones son tan críticas que su pérdida pone en peligro la actividad?
Una sucesión cubierta sirve de poco si el conocimiento de quien la precedió no se transmite con ella. Por eso vinculamos la planificación de la sucesión a una protección del conocimiento estructurada. El tema se vuelve especialmente urgente por el cambio demográfico; más sobre ello en nuestra página sobre la Transferencia de conocimiento ante la jubilación.
Identifiquemos las funciones críticas y hagamos planificable la sucesión. Empiece con una primera conversación gratuita.
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